jueves, 17 de noviembre de 2011

Desconsuelo

hay veces que sentimos cosas que en realidad no existen, cosas que no están, que nuestra mente se inventa. Nuestra imaginación saca de un grano de arena, un montón, un montón de cosas que nos duelen, que sentimentalmente nos hacen daño, algo a lo que llamamos sufrimiento. Nuestra mente se sumerge en la oscuridad de la negatividad, y resulta algo difícil pensar positivamente. Los ojos comienzan a llenarse de lagrimas, lagrimas que poco serán arrastradas hacia abajo por el sufrimiento, un sufrimiento producido mentalmente por nuestra imaginación  produciendo una exageración de un problema menor. De un modo u otro nuestra mente comienza a sumergirse en un profundo sufrimiento adquiriendo el desconsuelo. Después de haber alcanzado este nivel de sufrimiento, ni las palabras ni el intento de consuelo pueden solucionarlo, incluso pueden empeorarlo...La única persona que puede consolar al desconsolado es la persona que produjo el problema exagerado mentalmente

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