Esa sensación de error, esa sensación que te dice que no lo has hecho bien, de que has dado mucho, por nada. Esa duda de no saber si quieres algo a cambio. Esa sensación de miedo, miedo o las palabras, miedo a la duda, a la inseguridad. Esa voz que te dice que estas vivo, que tu corazón late, que la vida sigue. Esa sensación que hace que todo te de igual, que no veas diferencia entre la vida o la muerte. Esa sensación de querer, de vivir por una persona. Esa racha de sufrimiento que siempre se recuerda, pero que prácticamente no la tienes en cuenta a la hora de querer. Esa forma rara de ocultar lo que en realidad sientes, de esconder tus palabra, por miedo a la perdida. Esas pesadillas que te revelan tus peores miedos. Ese estúpido impulso que te hace decir cosas que no sientes, cosas que de verdad te hubiera gustado no decir. Esa espeluznante y asquerosa forma de sentir que debes pedir perdón, de tragarte tu orgullo. Eso que no se puede explicar cuando hablo de ti, eso que nadie entiende, eso que te hace la persona más importante para mi, eso que me dice que nunca me podre separar de ti, eso que me dice que por mucho tiempo que pase, siempre estaré. Porque ya no tengo miedo, ya me tragué mi orgullo, porque ya no quiero nada a cambio, porque me cansé de sufrir, porque me harté de soñar que te perdía, porque se que después de tanto como hemos pasado, después de lo que hemos hecho el uno por el otro, se que no me dejaras, se que aveces piensas y te preocupas por mi. Porque despues de todo, siempre seras parte de mi. Esa sensación de que nada importa, de que solo tu mereces esa atención.
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